EDGAR SOSA: “SE QUE VOY A ESTAR BIEN”




Edgar Sosa no se ha desanimado ni por un segundo. Dos días antes de su cirugía en su pierna derecha, el chico de 23 años exhibe un optimismo desbordante que envuelve a todos los que le visitan.
Nunca ha dejado de sonreír, pero tampoco ha perdido el contacto con sus compañeros de equipo que están en Mar del Plata, Argentina, donde ayer culminó el torneo Preolímpico de Las Américas.

Muy a pesar de su delicado estado, desde una habitación del Hospital General Plaza de la Salud, durante el fin de semana, Sosa se convirtió en motivador para jugadores como Francisco García, Charlie Villanueva, Manuel Fortuna y Al Horford, quienes interactuaron con el lesionado jugador a través de distintas redes sociales en Internet.

“No puedo dejarlos solos en estos momentos”, dijo Edgar ayer, antes del partido por el tercer lugar del Preolímpico entre República Dominicana y Puerto Rico. “No pudimos conseguir lo que queríamos que era ir a Londres, pero yo vi claramente que hicieron todo el esfuerzo posible y que se entregaron en la cancha por su país. Eso nadie lo puede negar”.

Cirugía mañana. Sosa sufrió una factura expuesta de tibia y peroné en su pierna derecha durante un partido ante Panamá el pasado lunes, fue traído el viernes desde Mar del Plata, Argentina,  y será operado mañana por el médico traumatólogo y ortopedista Luis Alcántara. “Sé que todo va a salir bien, sé que voy a estar bien”, dice el egresado de la universidad de Louisville. “Estoy agarrado a Dios, no me pasará nada”.

El sábado él observó el partido de la selección nacional ante Brasil, que finalmente ganaron los brasileños, mientras ayer vio el choque ante los boricuas. Su padre Ramón y su madre Maritza siempre le acompañan en la habitación, por donde no ha cesado el desfile de familiares, amigos, personal médico y empleados del recinto hospitalario.

A todos, Sosa atiende con un apretón de mano, una  sonrisa  de oreja a oreja y con  una firme mirada que hace olvidar a más de uno aquel lunes cuando el país quedó en vilo tras su lesión. Muchos le solicitan fotos y algunos autógrafos. Todos tienen éxito.

“Todo el equipo oró por ti”, le dijo un niño de 14 años, hijo de una empleada del departamento de seguridad que le pidió a su madre ver al armador de la selección nacional el día de su cumpleaños. “Te vas a poner bien, ya lo verás. Quiero verte jugando de nuevo”, agregó visiblemente emocionado el mozalbete.

No engordar. Sosa, conocido dentro del círculo familiar y amistoso, como un joven de buena cuchara, ahora es muy selectivo a la hora de alimentarse. Rechaza cualquier tipo de alimentos que antes tenían un lugar preponderante en su dieta. Pocos carbohidratos y cero grasas para él.

“Es que no quiero perder la forma”, dice mientras frota su mano derecha por su abdomen. “Sé que estaré mucho tiempo sin trabajar y tengo que cuidarme para cuando regrese. No quiero engordar mucho”, apuntó. Sea cual sea su intención, el sábado en la noche hizo una excepción: devoró un rico asopao de pollo. 
“Me encantan”, dijo.

Por Satosky Terrero//elcaribe


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